III ENCUENTRO - 1997
 
 

Trabajo más votado por los usuarios de la Red Educativa Uruguaya


Título
Seudónimo
Nombre
Colegio
Promesa del amor
Sol
Ma. Noel Fossati
Col. Nal. José P. Varela

 
 
 
PROMESA DEL AMOR

   Era una tarde soleada, pero fría;  la gente en sus casas tomaba té o jugaba a las cartas, ¿qué  más podía hacer, en una tarde como aquella?
   En una  ventana, se apoyaba la cabecita de Martín, que no dejaba de pensar en lo aburrido que estaba. Cuando de repente, sus ojos se iluminaron:  una nueva familia se mudaba a la  casa de al lado.  La  familia estaba compuesta por tres integrantes: dos mayores y una  linda niñita de aproximadamene diez  años de edad, como Martín.
   Eran las seis de la tarde, su madre acababa de regresar del trabajo. Martín corrió a contarle que tenía nuevos vecinos e inmediamente su madre ofreció  invitarlos  a merendar;  Martín muy contento, fue a la casa de sus vecinos pero en  medio del camino pensó: ¿y si aquella  niña tan bonita  rechazaba la invitación por él ser tan feo?  Entonces retrocedió, y le dijo a su madre que fuera ella. Su madre accedió de buen modo y rápidamente.
   Esperó ansioso.  Miró por la ventana y vio acercarse a su madre acompañada de esa familia, se sentó en el sofá y esperó.
   Durante la  merienda conversaron  animadamente haciéndose muy amigos.
   Pasaron dos semanas y los niños debieron comenzar el colegio, casualidad no fue que los anotaran en la antigua escuela de Martín pues las madres se habían hecho muy amigas al igual que los padres.
   Así empezó la gran amistad de Martín y Romina.
   Martín siempre había sido el reír de  sus compañeros por sus grandes lentes y sus aparatos, pero ahora ya no le importaba, tenía una amiga en la que confiar;  en cuanto a Romina compartía mucho tiempo con Mati (así lo llamaba ella) y por eso confiaba plenamente en él.
   Ya habían pasado seis meses y los chicos como de costumbre marcharon rumbo a la playa, ése era un secreto de ellos. Cada tarde luego del colegio marchaban a ese maravilloso lugar. Él no sabía cómo decírselo, pero quería confesarle que lo que sentía por ella era algo más que amistad, AMOR, y pensó que ese lugar era el apropiado.
   Entonces lo hizo lento pero seguro: le confesó su amor. Ella sentía lo mismo que él. Así fue que por primera vez para los dos: fueron novios. Pasaban los años y se agrandaba el cariño mutuo, nunca se peleaban y siempre estaban juntos; un montón de árboles tenían marcadas las iniciales: M y R, porque además de ser como hermanos y mejores amigos, eran novios!!!
   Llegó el verano.
   Estaban andando en bici, porque, por cierto, veraneaban en el mismo  lugar.  Cuando encontraron una bajada muy empinada, él decidió dar  vuelta pero ella quiso tirarse a pesar de las advertencias de Mati (su primera pelea).
 -¿No confías en mí? Piensas que no sé tirarme de esta bajada? Dijo ella como burlona.  Y se tiró. Sucedió lo temido por Martín. Se cayó y dio tantas vueltas por el pedregullo que a Martín parecía no latirle  el corazón de lo pálido que  estaba. Cuando la vio desmayada en el piso no supo qué hacer, pero no pudo evitar pensar lo peor, así  fue que su  grito de desesperación  fue escuchado por mucha gente que se acercó al lugar de lo sucedido, y la chica fue trasladada al hospital.
   Pasaron tres semanas y Romina seguía entre la vida y la muerte.
   Faltaban tres días para el cumple de Romi, y ¡qué injusto! ¡En el hospital!!!
   Martín bajaba las escaleras, cuando escuchó la conversación de su madre con la de Romi; según lo que decían o ésta se moría o se quedaba muda.
   Y allí fue cuando Mati hizo la promesa: "Si Romi se salva prometo no hablar hasta que ella hable"
   El día del cumple de Romi lo máximo que pudo hacer fue enviarle un gran ramo de flores, y mirarla de lejos.
   Pasaron tres meses y Romina regresó a su casa.
   Martín la estaba esperando,  ya todos sabían  que no iba poder hablar, así como también notaron que Martín al haberse enterado de que Romi quedaba muda no habló m s, pero pensaron ya se le pasar. Pero no se le pasó.
   Martín había inventado un idioma secreto con Romi,lo cual le gustaba más que hablar. Con Romi compartía todo, otra de las cosas que compartía era la forma de comunicarse, a pesar de que Martín fue enviado a muchos psicólogos no rompió su promesa.
   Pero pasó lo peor Romina fue enviada a Brasil para una mejor escuela de mudos.
   Martín sufrió la pérdida, fue condenado con la soledad.
   Pasaron los años y ninguno tuvo contacto con el otro.
   Luego de seis años Romina volvió y para quedarse.
   Llegó a su casa, pero no era eso lo que le interesaba sino ver a Mati.
   Mientras iba hacia su casa, se acordó de la horrible despedida.
   Por fin llegó ante la puerta y allí lo vio. ¡Estaba tan lindo!
   Bastó con miradas para que los dos corrieran a abrazarse.
   Por supuesto que Romina pensaba que Martín al no verla hablaría  normalmente, pero descubrió que no, al ver que le respondía a su padre con gestos; como también le pidió casamiento con gestos.
   En medio del casamiento todos se asombraron al ver que la muchacha había respondido al cura con un "SÍ",  ¡HABÍA HABLADO!
   ¡Nunca antes había visto llorar a la gente con una sonrisa tan grande en la cara!
    ...Y salieron los novios, abrazados, hablando con gestos.

Sol  (1er. año)

Indice

Vuelve a la página principal de la Red Educativa Uruguaya

Colonia 1637 CP 11200
Tel: +598 2 4097020 Fax: +598 2 4093219 BBS: +598 2 4095977*
Montevideo - Uruguay - América del Sur